Recuerdo que hace algunos años leí 1984 de George Orwell. Es un libro triste, que, aunque fue publicado en 1949, pareciera que está ambientado en la realidad actual.
Esta novela relata la vida de un hombre común que trabaja en un organismo gubernamental, en una distopía que en realidad no es tan distopía.
👀 Una distopía es una sociedad futura (imaginaria) en la que hay poco libertad, controles excesivos y un gobierno tiránico.
En el libro existe un gran hermano que vigila todo. Notan y documentan cada uno de los movimientos de la población. Los libros de historia son reescritos cada vez que se necesita. . En este mundo se hace creer que la dictadura a la que pertenece el protagonista siempre ha estado del lado correcto de la historia, que tiene una economía pujante y está llena de riquezas. Eso, aunque se coma siempre lo mismo y las bebidas alcohólicas sepan a petróleo.
En esta sociedad no existe el cuestionamiento, todos pareciera que son felices. Pero en realidad en este lugar hay hijos que delatan a sus padres si no siguen las reglas del gran hermano y esposos entregan a sus parejas por la misma razón. Solo circulan ciertos libros, que pasan por una estricta supervisión y edición del Ministerio de la Verdad (que de verdad no tiene nada).
También existe el Ministerio de la Paz, que en realidad es el ministerio a cargo de la represión. Es un organismo de inteligencia que sirve para investigar disidentes, personas con opiniones diferentes que por el solo hecho de cuestionar se convierten en enemigos acérrimos del régimen y candidatos a la eliminación.
El protagonista de la historia tiene la mala suerte de encontrar, en unos documentos que debe editar, mentiras y contradicciones del sistema, sobre todo las que hay detrás de una lotería que genera esperanza en la gente. Eso detona un impulso suicida en él. Decide cuestionar y pensar.
Para mí es un libro imperdible, necesario para entender la vida, nuestra realidad y el infortunio que significa tener pensamiento crítico.
Adelanto, no tiene un final feliz, como nada en este mundo, el final es amargo pero cuestionador… no podemos juzgar al protagonista, ser mártir es muy difícil y el precio por pagar es muy alto.